Hoy y mañana
Hoy me desperté con ganas de ser malvado, de pintar grafitis verdes en estatuas de mármol blanco, de estacionarme ocupando tres espacios para discapacitados.
De decirte que te quiero aunque no sea cierto, de tomar tu mano y sonreírte mientras pienso en cualquier otra. Y pensaré en ti mientras platico con ella del futuro, mirándola a los ojos.
Hoy daré limosna con un billete falso y devolveré una sonrisa todavía más falsa. Si al andar por la calle me piden direcciones de una casa, les daré las de un prostíbulo; iré a escuchar misa con una puta y nos reiremos, sudoroso y desnudos, en el confesionario.
Rayaré un auto en un aparcamiento y culparé a algún niño y buscaré una niña sonriente, para decirle que los reyes son los padres, que es adoptada, que un día con veinte años, un inútil se la llevará y sus padres habrán ganado un cuarto de juegos.
Visitaré un cementerio con un perro sin correa y lo dejaré orinar todas las tumbas, encontraré un par de ancianos y les preguntaré si quieren que les mida los ataúdes. Y al viejo le robaré el sombrero y el bastón.
Voy a darle a alguien falsas esperanzas, y dejar que la realidad haga el resto. Hoy voy a romper una promesa, a romper un corazón y romperle a alguien la puta cara
Y terminado todo esto, me retiraré con el sol, dejaré que la lluvia borre las huellas de mis pasos. Dejaré el auto abierto con las llaves puestas en un estacionamiento, borraré dos números de mi agenda, quemaré mis billetes falsos y la lista de nombres para niños que un día recopilé.
Recogeré los pedazos de mis promesas, de mi corazón y de mi careto de payaso y me iré al cementerio, a buscar la única tumba sin orinar, me meteré con todo y bastón y sombrero y me echaré a dormir, esperando no despertar mañana.