De ningún lugar, pero de todos
Me gusta el mar y la mujer cuando llora
Porque las lágrimas de amor mueven murallas que ni el mar embravecido por la más cruel de las tempestades.
Las golondrinas y las malas señoras
Desgraciadamente no volverán las oscuras golondrinas a posarse en tu blanca cabellera, pero sin duda que más de una mala señora sonreirá, mezcla de añoranza y melancolía, al escuchar tu voz en la radio.
Saltar balcones y abrir las ventanas
Nos es para nada difícil imaginar al joven rapaz ganándose las severas miradas de reproche de sus vecinos cuando se colaba por los balcones para arrebatar suspiros.
Y las muchachas en abril
En abril y en cualquier momento. No hay forma de resistirse a ellas pues llevan la belleza en las curvas de sus caderas, en la alegría de sus pechos y en el brillo de sus sonrisas.
Me gusta el vino tanto como las flores
El resplandor en los ojos de mi amada, cuando me aparezco en el portal con flores para festejarle su belleza; que supera a las de la ofrenda.
Y los amantes pero no los señores
De tí hemos aprendido, y no hemos de cejar en nuestro empeño hasta que el frío tacto de la muerte nos reuna contigo.
Me encanta ser amigo de los ladrones
Cae la tarde y un pequeño de pantalón corto se acerca a la esquina donde el pillo del barrio le sonríe maliciosamente y le muestra las espuelas que le robó a un rico alzado.
Y las canciones en francés
Una chanson d' amour, sin duda se percibe en el ambiente al caminar por amplias praderas tapizadas de flores en una tarde de verano.
No soy de aquí ni soy de allá
Ni de aquí, ni de allá, pero de todos lados.
No tengo edad ni porvenir
Jamás consumirá el tiempo tu legado, y serás inspiración de músicos, poetas y enamorados en los siglos por venir.
Y ser feliz es mi color de identidad
Y el nuestro, maestro.
Solo quería dejar un sincero, aunque pobre tributo al maestro Facundo Cabral. Que descanse en paz.
- El Jaguar