Desconversión parte III
Cuando ya rondaba los 17 de edad, seguía siendo un firme creyente, la palabra ateo no entraba en mi lexico, pero ya mi fe había sufrido un golpe muy severo. Había perdido la fe y el respeto por la Iglesia Católica. Bueno, debería aclarar que por Iglesia Católica me refiero a la jerarquía del clero y no a la comunidad católica en general.
Anduve en una especie de 'limbo denominal' por decirlo de una manera. Mantenía mis creencias católicas pero no tenía iglesia. Vagamente me enteré por un conocido del Servicio Social de algo llamado 'Protestantismo'. Voy a confesar desde el principio que en aquel momento no sabía muy bien de que se trataba el asunto, y mi conocimiento del tema se basaba únicamente en lo que me contó dicho amigo protestante que basicamente se resumía a creer todo lo que el Cristianismo predicaba pero ya no se tomaba como sagrada la figura de la Iglesia Católica (IC).
Dije "Perfecto", esto soy yo. Sin embargo, nunca me bautizé ni acudí a templos protestantes. Mi entendimiento superficial del protestantismo se complemetó después por investigación acerca de su fundador, un monje alemán llamado Martín Lutero.
Por aquel entonces (los 1500's) se empezó a distorsionar el concepto de la indulgencias. Hasta donde recuerdo, una indulgencia es la remisión parcial o total del castigo temporal merecido por los pecados cometidos. Es proveída por la IC después de que el pecador ha confesado sus faltas y recibido la absolución.
En los tiempos de Lutero, se dio el caso de que la IC literalmente vendía las indulgencias para obtener dinero en parte para la reconstrucción de la Basílica de San Pedro durante el reinado del papa León X. Lutero respondió con sus 95 Tesis. En las Tesis 5 y 6, Lutero declara que el Papa no puede remitir las faltas y culpas pues dicho poder le pertenece únicamente a Dios.En la Tesis 27, Lutero denuncia la prédica de que "al tocar la moneda el fondo de la caja, se libera un alma del purgatorio" y denuncia en la 28 que lo que en realidad sucede es el incremento de la avaricia. Para acabar pronto, el lío terminó con la excomunión de Lutero el 3 de enero de 1521.
Todo parecía bien. Aparentemente había encontrado un nicho religioso nuevo, completo con una nueva figura un tanto heroica a quien admirar. Eso hasta que investigué más a Lutero.
Quiero hacer un paréntesis para señalar a una persona que a la fecha es uno de mis héroes: Galileo Galilei. Dejando sus problemas con la IC, Galileo era un modelo a seguir para mí pues no tenía problema en reconciliar sus creencias religiosas con el conocimiento científico. Además de los resultados directos de sus experimentos, Galileo sentó las bases del método científico moderno, y todo sin comprometer su catolicismo.
"No me siento obligado a creer que el mismo Dios que nos ha proveído de sentidos, razonamiento e intelecto nos pide también que renunciemos a estos como un medio para ganar conocimiento y los sustituyamos por otros medios," decía Galileo, noción con la que siempre he estado de acuerdo, pues el párroco local sostenía que la ciencia y la religión no están en conflicto y que tanto el razonamiento como la fe son regalos de Dios. Al respecto, Galileo dijo también:
"Quiero decir algo una vez oído por mí a un eclesiástico de lo más eminente: La intención del Espíritu Santo es enseñarnos como llegar al Cielo, más no como funcionan los cielos." Une vez más, Galileo manifiesta la compatibilidad del cuestionamiento científico con la fe personal. En cambio, Martin Lutero sostenía lo siguiente:
"El razonamiento es el más grande enemigo que tiene la fe: nunca viene al auxilio de asuntos espirituales, si no que frecuentemente se contrapone a la palabra divina, tratando con desprecio todo lo que viene de Dios,"
y también dijo lo siguiente:
"El razonamiento debe ser engañado, cegado y destruido. La fe debe arrasar con todo razonamiento, sentido y entendimiento. Y lo que sea que vea debe ser removido de la vista hasta no conocer nada salvo la Palara de Dios."
Lo anterior, además de declaraciones sexistas y antisemitas que no vienen al caso, contribuyó a prevenirme de definitivamente unirme a una doctrina que tenía a una persona tan obtusa e irracional como su miembro fundador. Alguien que voluntariamente advocaba por deshacernos del razonamiento y de toda inteligencia y permanecer ignorantes y fieles al dogma.
Sinceramente tétrico.
Así que, a punto de volverme protestante, o simplemente "cristiano" como les decimos en México me quedé una vez más en la duda. Tenía fe en Dios y en su palabra, pero ahora parecía que no había una autoridad bajo la cual cobijarse para sentirse seguro al decir "esto es lo que creo".
Era sencillamente un creyente, y la definición de mi fe y de mi concepto de Dios eran un tanto vagos, y así permanecieron muchos años.
De niño, en la escuela, estudiar historia me parecía sumamente aburrido: parecía que solo se trataba de memorizar nombres de personas, lugares; y fechas. Ya entrando a la universidad me surgió el interés por la investigación histórica. Similarmente, por alguna razón hasta que dejó de ser obligatorio me nació el interés por la ciencia y comencé a estudiar de varios principios fundamentales de la misma y sus explicaciones del mundo natural. Finalmente, luego de recordar que en la preparatoria era extremadamente aburrido estudiar filosofía, por alguna razón me dio por leer al respecto.
Y como buen socrático, no presumo de sabiohondo, si no que he comprendido la magnitud de mi propia ignorancia.
Sin embargo, esos estudios iban a poner en jaque definitivo a mi fe:
1. Historia, sobre todo arqueología,
2. Filosofía: moral, ética y epistemología, y
3. Neurociencia: la ciencia cognitiva y como funciona el cerebro.
De estas tres disciplinas, mi fe en Dios estaba a punto de recibir golpes de los que ya no se recupero. Cada uno de los posts siguientes tratarán sobre mis investigaciones en cada campo y como las conclusiones de los mismos repercutieron en mi pérdida de fe. Hasta la próxima.
- El Jaguar