Escudo
Saludos:
Aunque México sea un país donde la mayoría de la población profesa la religión católica, es un estado laico. Esto quiere decir que las leyes del país no se basan en la religión, significa que el gobierno no va a apoyar ninguna religión sobre otra, ni una posición de religión sobre irreligión, ni de irreligión sobre cualquier religión.
Es decir, le guste a quien le guste, el libro efectivo en México es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, no la Santa Biblia.
Artículo 130. El principio histórico de la separación del Estado y las iglesias orienta las normas contenidas en el presente artículo. Las iglesias y demás agrupaciones religiosas se sujetarán a la ley.
Corresponde exclusivamente al Congreso de la Unión legislar en materia de culto público y de iglesias y agrupaciones religiosas. La ley reglamentaria respectiva, que será de orden público, desarrollará y concretará las disposiciones siguientes:
a) Las iglesias y las agrupaciones religiosas tendrán personalidad jurídica como asociaciones religiosas una vez que obtengan su correspondiente registro. La ley regulará dichas asociaciones y determinará las condiciones y requisitos para el registro constitutivo de las mismas.
b) Las autoridades no intervendrán en la vida interna de las asociaciones religiosas;
c) Los mexicanos podrán ejercer el ministerio de cualquier culto. Los mexicanos así como los extranjeros deberán, para ello, satisfacer los requisitos que señale la ley;
d) En los términos de la ley reglamentaria, los ministros de cultos no podrán desempeñar cargos públicos. Como ciudadanos tendrán derecho a votar, pero no a ser votados. Quienes hubieren dejado de ser ministros de cultos con la anticipación y en la forma que establezca la ley, podrán ser votados.
e) Los ministros no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna. Tampoco podrán en reunión pública, en actos del culto o de propaganda religiosa, ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones, ni agraviar, de cualquier forma, los símbolos patrios.
Queda estrictamente prohibida la formación de toda clase de agrupaciones políticas cuyo título tenga alguna palabra o indicación cualquiera que la relacione con alguna confesión religiosa. No podrán celebrarse en los templos reuniones de carácter político.
La simple promesa de decir verdad y de cumplir las obligaciones que se contraen, sujeta al que la hace, en caso de que faltare a ella, a las penas que con tal motivo establece la ley.
Los ministros de cultos, sus ascendientes, descendientes, hermanos y cónyuges, así como las asociaciones religiosas a que aquellos pertenezcan, serán incapaces para heredar por testamento, de las personas a quienes los propios ministros hayan dirigido o auxiliado espiritualmente y no tengan parentesco dentro del cuarto grado.
Los actos del estado civil de las personas son de la exclusiva competencia de las autoridades administrativas en los términos que establezcan las leyes, y tendrán la fuerza y validez que las mismas les atribuyan.
Las autoridades federales, de los estados y de los municipios tendrán en esta materia las facultades y responsabilidades que determine la ley.
Acabo de copiar a la letra el Artículo 130 de la constitución, y lo que hicieron el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez y el vocero la arquidiócesis Hugo Valdemar, uno al acusar al jefe de gobierno de sobornar a los jueces de la suprema corte; y el otro al activamente hacer proselitismo contra el PRD al llamarlo el "partido del mal", viola efectivamente este apartado.
Siendo sinceros, México vive sumido en corrupción. Pero una cosa es hablar vox populi de corrupción en todos los niveles de gobierno, y otra es que una persona (desafortunadamente) respetada en un sector de la comunidad salga a hacer acusaciones simplemente porque su retrogada mente no puede concebir que los tiempos estén cambiando.
En un post anterior defendí, como pude, a los gays y al veredicto de la Suprema Corte de Justicia al desechar el recurso de inconstitucionalidad del Procurador General de la República, quien con todo y la guerra del narco, prefiere ponerse a protestar contra el matrimonio civil entre homosexuales.
Una vez más traigo esto a breve mención: el matrimonio civil y el matrimonio religioso son cosas distintas. Si una persona cumple con todas sus obligaciones de ciudadano, el estado no tiene porque negarle un derecho que es otorgado al resto de la ciudadanía basandose únicamente en su orientación sexual; eso es discriminación.
Si la iglesia no los acepta, pues que no los casen los curas, pero tampoco deben entrometerse motivos religiosos en la vida política del país.
Y sobre las adopciones. Legalizarlas no significa promoverlas. El que estén legalmente capacitados para adoptar un hijo no quiere decir que todas las parejas gay corran por niños para adoptar. Además, cada caso inidividual se determina por un juez. Así que de todas las parejas gay que hay, faltará quien quiera adoptar, y faltará lo que diga el juez en cada caso. Así que no hay razón para escandalizarse.
Ponganse en el caso de una pareja homosexual, uno de cuyos miembros tiene un hijo biológico, y ese hijo está en el parque o paseando con el miembro de la pareja que no es su progenitor, y el niño se pierde. Debido a que la persona que está con el niño no es legalmente nada del menor, éste no puede reportarlo como desaparecido. ¿Es eso justo?
La iglesia católica ansía recuperar el poder y la riqueza perdidos con las leyes de reforma, ansía el control de México y del mundo. No podemos permitir que una legión de cabezas hueca que desechan todo texto a excepción de un compilado (puesto junto por ellos mismos) de la edad de bronce que sostiene ideas tan ridículas como que la tierra es plana, que es el centro del universo, que no se mueve, entre otras falacies científicas; decidan todos los asuntos del país.
El gobierno mexicano, en todos sus niveles, está lejos de ser, ya no perfecto, si no por lo menos funcional. Pero si a eso le agregamos los retrogradas dogmas de la iglesia, no hará sino ponerse peor. Acuérdense del ridículo que hizo el ex-presidente municipal de Guanajuato, Eduardo Romero Hicks, al intentar promover un bando de gobierno donde castigaba los besos en espacios públicos. La franca estupidez de esta posición hizo eco tal que hasta Los Angeles Times le dedicó un artículo.
En mayo de este año se llevó a cabo un movimiento masivo, llamado el "Día de Dibujar Todos a Mahoma", un contraataque de la comunidad artística contra las represalias violentas del extremismo islámico contra cualquier crítica mediática a su fé. El resultado fue histórico, más de 20 mil piezas de arte se crearon, y ante esta avalancha, el gobierno pakistaní (un gobierno islámico) decidió cerrar el acceso a facebook y youtube. Los extremistas pasaron saliva, habían recibido un ataque que no podían responder, y se logró una gran victoria al hacerle ver a esta comunidad que su libro mágico no les da el derecho de matar a nadie.
Es hora de que la sociedad lleve a cabo una estrategia similar contra la iglesia católica. No solo los ateos, si no los agnósticos, y los católicos progresistas deben entender que la iglesia nunca se detendrá en su avaricia de poder; y que nos corresponde a nosotros, la sociedad, impedir que regresen los tiempos en que la palabra de la iglesia (que no la de dios) era ley.
Por si el flagrante ataque a las libertades que se han ganado con años de esfuerzo no fuera suficiente, la iglesia exhibe argumentos hipócritas. No entiendo como puede Valdemar dormir por la noche al decir que las leyes que promueve el jefe de gobierno son "peores que el narco". La guerra contra el narco lleva más de 26 mil muertos en el país. Lean bien, 26,000 muertos.
¿Cuántos muertos han causado las bodas gay? ¿Cuántos secuestros llevan a cabo los médicos abortistas? Y por otro lado: ¿Qué hace la iglesia por los niños abusados sexualmente por los padres? ¿Qué hace la iglesia oficiando bodas de narcos y aceptando su dinero en limosna?
"Que aquel que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra (Juan Cap. 8, vers. 1-11)." Se nota que a la iglesia se le han olvidado esas palabras. Tienen las manos negras de suciedad y aun así tienen el descaro de apuntar con el dedo y condenar a otros. O que tal: "Amarás a tu prójimo como a tí mismo (Gálatas Cap. 5, vers. 14)". ¿Cómo se corresponde esto con las demostraciones de odio a los homosexuales?
Aquí los creyentes sin duda traerán a colación el levítico (Cap. 18, vers. 22): "No te acostarás con varón como con mujer, es abominación." Y con esto afirman su posición en contra de los gays, y en este caso, a favor de la iglesia.
Y yo les pregunto: ¿En qué te basas para decidir que versos de la biblia seguir y cuales no? Si solo escoges seguir aquellos preceptos de la biblia que coinciden con tu ideosincracia personal, entonces la biblia no vale nada como guía de vida; porque tú mismo solo escoges lo que te parece de ella y solo la usas para enmascarar tu miedo y justificar tu odio.
Y si la biblia no vale nada, ¿en que basas tu defensa de tu religión? Nuevamente, algún fanático idiota creerá que al no ser yo un católico, no estoy en posición de citarles la biblia. Más bien les debería dar verguenza que uno, sin tener la devoción de ustedes por el libro, lo conozca mejor que ustedes; y que un no católico, practique más las enseñanzas de Jesús que ustedes.
Piensen en eso para que vean cuanto se han desviado del camino, cuan desviados están Sandoval y Valdemar de la "bondad" de la que acusan a los demas de carecer. Piensen que ninguna forma de odio es buena para nadie de los involucrados y dense cuenta que lo que mas dice sobre nosotros mismos, no es la religión que practiquemos, si no como tratamos a los demás.
- El Jaguar