El Clamor de Juárez
Saludos:
Después de una larga ausencia debida al trabajo, me permito molestarlos una vez mas con mi prosa. Hoy no voy a hacer crítica literaria, o reseña histórica. Hoy vamos a hablar de una herida profunda en el costado de este país.
Mientras nos acercamos a la fecha del tan mencionado Bicentenario, debemos preguntarnos en que estado llega el país a dichas fechas. Doscientos años de gobierno independiente, nacional, con claroscuros como tantos otros. Sin duda es meritorio celebrar dos siglos de auto-determinación y libertad, pero la situación del país a lo largo de ese tiempo, y sobre todo en los últimos años, no está precisamente como para hacer fiesta.
El país se encuentra ahogándose en su propia sangre, derramada por esta loca cruzada acéfala que se ha bautizado como la Guerra contra las Drogas. México sufre, y en el sufrir, se endurece: hoy ya se nos hace "normal" escuchar que hubo tantos ejecutados, tantos desaparecidos, tantos tiroteos. Yo mismo, al usar el término "tantos" muestro insensibilidad ante el lado humano de la estadística.
¿Cuántas madres han perdido a sus hijos? ¿Cuántos justos han caído a la par de los corruptos? ¿Sabremos algún día la calidad del capital humano que esta ridícula guerra nos ha costado? A una población que ya tenía miedo de los narcos, se debe sumársele el miedo a los soldados. Abusos de los criminales, abusos del gobierno, y el que paga es el pueblo.
¿Y por qué? ¿Cuál es la causa de esta guerra que tiene a México convertido en el país sin guerra civil más violento del mundo? Por evitar que la droga circule hasta los Estados Unidos, donde se consume, de donde el dinero y las armas de los narcos. Con una mano en la cintura, los Estados Unidos nos exigen frenar la entrada de droga desde México, y hemos pagado con sangre la hipocresía norteamericana. Porque ellos no hacen nada por sus adictos, nada por combatir su consumo, nada por detener el caudal de armas de alta potencia con que se equipan los cárteles.
Stanley Kubrick, cineasta estadounidense, nos regaló, entre otras cosas, la siguiente cita: Las grandes naciones se han portado siempre como gángsteres, y las pequeñas como prostitutas. Nunca ha sido más físicamente verificable esto para México que ahora. Y lo peor es que ahora no son solo nuestros recursos, nuestra soberanía: ahora es nuestra sangre, nuestra tranquilidad, nuestra propia existencia.
Y mientras el pueblo paga el tributo a los Dioses Aztecas, con plomo sustituyendo a la obsidiana, ¿qué hace el gobierno? Prepara una reforma laboral a favor del patrón para exprimir al obrero a niveles no vistos, todo en base a modelos que ya se probaron en Europa, y que fracasaron por su costo social. También subieron los impuestos. Y la legislación se interpone en el avance del país porque los idiotas como Gómez Mont eligen poner su religión antes que su función como servidor público.
Mientras el pueblo sale a trabajar con miedo de que alguna bala nos alcance por azar o por capricho, los políticos arreglan negocios privados en las sesiones del congreso. Ellos cuídan sus intereses, no los nuestros.
La unión del PRD y el PAN, la derecha regresiva más conservadora con la rídicula izquierda mexicana, en una unión menos lógica que perros y gatos. ¿Su objetivo? Que el pueblo, decepcionado del PAN y no enteramente confiado al PRD; no otorgue el "voto de castigo" al PRI, y le brinde de nuevo su lugar como el partido más poderoso. Así de simple.
Y donde más se concentran los efectos negativos del presente gobierno es en Ciudad Juárez. Ah, Juárez. Después de Veracruz, Juárez es sin duda la Ciudad Heróica de México. En los tiempos de la Intervención Francesa, cuando aún se llamaba Paso del Norte, sirvió de cede al gobierno en el exilio de Benito Juárez. Desde allí, el Benémerito de las Américas coordinó la resistencia, la lucha contra el conservadurismo que buscaba defender sus intereses económicos, aun a costa de la soberanía, aun a costa de su dignidad.
El general Díaz, buscando la cohesión social, renombra en 1888 a Paso del Norte como Ciudad Juárez.
Juárez fuen una vez más un punto focal del cambio social en 1910. En contra de los deseos del Catrín de Sarape, Madero, las fuerzas de Pascual Orozco (entre los que figuraba un tal coronel Francisco Villa) atacó y tomó Ciudad Juárez. A raíz de esta victoria, en 1911 se firma el Tratado de Ciudad Juárez, donde días firma su abdicación. Con el triunfo en Juárez, sacamos al dictador.
Cuando Huerta dió su cobarde golpe de estado, el primer golpe de los constitucionalistas fue de nuevo la toma de Juárez, esta vez por Pancho Villa y su División del Norte, haciéndo un genial uso del tren y el ataque nocturno.
Juárez es la Ciudad de la Revolución. Y hoy, a las Muertas de Juárez se les unen en exequias los ejecutados diarios. Hoy Juárez es la Ciudad de la Sangre: la urbe más violenta del mundo. Pero donde las sombras devoran, la luz penetra brillante. Ante el fracaso del gobierno, la sociedad se mueve. Comienzan las marchas, las manifestaciones, las protestas públicas.
El país ya está en guerra, si las políticas del gobierno no cambia, esta solo se recrudecerá. ¿A nadie le ha llamado la atención que es el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución? Hay teorías de que la revolución se planeaba para estallar en el centenario de la independencia. La pregunta es olbigada: ¿Está México a las puertas de otra Guerra Civil? La guerra civil es la consecuencia lógica de una sociedad fracturada, de un gobierno opresivo e impotente. Las encuestas dicen que cada vez menos mexicanos tienen confianza en la clase política, y no es para menos. La ONU manifiesta la violación de los derechos humanos en el país. México es el país mas inseguro para los periodistas. Estamos alcanzando una masa crítica como sociedad, y solo un esfuerzo multidireccional, honesto, verdaderamente patriotico puede evitar la debacle del país.
Piensen. No quiero que tomen mis palabras como predicciones sin sentido, o que solo buscan alterar a la sociedad. Como si estas lineas causaran mas revuelos que las balas.
No caigan en la histeria, o en el panico. Pero si consideren que podríamos estar cerrando el año con todo el país en armas. Solo el tiempo nos dirá si hoy, estas líneas se escriben en una antesala de la historia de México.
- El Jaguar