Sobre Ildefonso Falcones
Ah, mi primer reseña literaria positiva. Demonios, he arruinado la conclusión. Ni modo. Al menos, sigan leyendo para que se enteren.
Para el observador atento, debe ser un tanto redundante ver reseñas de un Best Seller, sobre todo porque la mayoría que encuentren son positivas. En este caso, no recurro a la parte anarquista de mi naturaleza y concuerdo con la aparente mayoría.
Del señor Falcones, tengo conocimiento de dos obras: La Catedral del Mar y, La Mano de Fátima.
Para cuando leí la primera, la segunda ya tenía tiempo de publicada. Debo confesar que de vista no me impresionó la presentación de La Catedral... . El resumen de la contraportada era tan ordinario que haría sonrojar a los columnistas del "Reforma", la portada era llamativa, pero sencillamente no acababa de convencer.
Lo que me impresionó fue su ubicuidad. A donde yo veía, puestos de tianguis o librerías, estaba la obra de Falcones. Teniendo en cuenta que el mismo fenómeno se presenta en el abismalmente amplio rango comprendido entre Gabriel García Márquez y Carlos Cuauhtémoc Sánchez, no tenía yo un fundamento que me decidiera a comprarlo. Resolví darle una oportunidad, pero por la economía, tenía una posición prioritaria muy baja respecto de otras obras que me interesaban.
Afortunadamente, llegó mi cumpleaños. La Catedral del Mar se encontraba entre los presentes, y al terminar de leerlo casi quise abofetearme con el grueso tomo por no haberlo comprado desde antes.
La Catedral del Mar es una novela histórica situada principalmente en la ciudad de Barcelona por allá de mediados del siglo catorce siguiendo al protagonista Arnau Estanyol, hijo de un feudo fugado. Arnau, como el arquetípico protagonista de la novela histórica, emerge de una condición social y económica desfavorable, tiene altibajos en sus relaciones de negocios y personales, tragedias y triunfos, y... bueno, nada que no se encuentre en otras novelas del género.
Lo que destaca a la obra de Falcones es la crudeza de la narración: honesta, sin adornos, de estilo sencillo y directo; en una palabra, poderosa. La trama, sin bien reiteramos la falta de originalidad medular, contiene giros interesantes aunque no sorpresivos, y lo que verdaderamente destaca son los finales agridulces. No les quiero arruinar más la historia, pero quien está acostumbrado a los cuentos de hadas y se tope con esta obra se quedará con un ligero amargor en la boca. Lo cual sí es original.
En fin, el balance general de la lectura de la Catedral del Mar es positivo, suficiente al menos para considerar seriamente el adquirir "La Mano de Fátima".
Reitero que la narración, de estilo simple pero de gran impacto, es lo más rescatable del autor. Al final de la lectura, les aseguro que arderán en deseos de salir a la calle gritando ¡Vía fora!"
- El Jaguar