Bajo las alas del águila

Publicado en por El Jaguar Rojo

Hablando de preguntas difíciles de contestar, ¿se han propuesto el pedirle a un toxicólogo cuál es la dosis letal de una sustancia que uno ordinariamente consideraría inocua como, por ejemplo, el ácido acetilsalicílico?

 

A muchos podrá sorprenderles que una cierta cantidad de aspirinas constituya una potencial causa de envenenamiento, pero la verdad es que la pregunta no es muy difícil de contestar. Basta hacer unos cuantos cálculos que no voy a poner aquí pensando en no darle ideas a algún loco.

 

Pero hay otras preguntas cuyas respuestas no puedo vislumbrar del todo.

 

Vamos a suponer lo siguiente: Una persona con cierta presencia  pública comienza de repente una campaña para modificar la bandera de México con el argumento de que el águila real es el símbolo de la monarquía española, y por lo tanto, una afrenta a la democracia y la soberanía nacional.

 

¿Estarían dispuestos a apoyar el cambio en la bandera con estos argumentos?, o bien, ¿Defenderían la bandera considerando que el águila es un símbolo nacional y que a pesar de su innegable significado monárquico, es también parte de nuestro pasado ancestral y funciona incluso como la definitiva fusión entre lo mexica y lo español?

 

¿Y qué tal si fuera un símbolo más controversial? ¿Cuál sería su opinión si la bandera hiciera una referencia a los sacrificios humanos? Me gustaría saber quienes de aquí apoyarían su cambio, ya fuera basándose en que representa un acto violento, una costumbre bárbara, o una afrenta a los derechos humano. Del mismo modo siento curiosidad sobre quien estaría dispuesto a defenderla, por las razones que fueran: un recuerdo de nuestros ancestros, una demostración de devoción religiosa, etc.

 

La pregunta central de este breve artículo es: ¿Cuál es su opinión personal entre lo que se considera políticamente correcto, la libertad de expresión, y la preservación de los símbolos históricos?

 

Yo personalmente me inclino a la preservación de la historia y la libertad de expresión antes que a la corrección política. Por ejemplo, es bien conocido que el puerto de Veracruz ostenta la designación de cuatro veces heróico. La segunda de las ocasiones por las que se le otorgó el nombramiento fue el 27 de noviembre de 1838: el bombardeo francés sobre la ciudad en la llamada "guerra de los pasteles".

 

Entre los hechos notables de ese conflicto sobresale el enfrentamiento dirigido por el general Santa Anna que culminó en la retirada francesa. Sin hacerle honores innecesarios a una persona de historial tan turbio como Santa Anna, soy de la opinión que si bien no hizo gran cosa para defender la plaza en primer lugar, tampoco se puede negar su organización y liderazgo en la ofensiva decisiva, y que finalmente terminó en el trinfo de la causa nacional.

 

Viene entonces el dilema ético: ¿En dónde se puede marcar de forma justa un límite entre la herencia histórica de Veracruz, por un lado, y los actos de Santa Anna por el otro? ¿Anulan los defectos de Santa Anna sus contribuciones? ¿No sería más justo, ya fuera que Veracruz renuncie a ese título, o bien que se reivindique a Santa Anna por este hecho? No digo que haya que enaltecerlo, pero soy de la opinión que deberíamos "desdemonizarlo".

 

Y de ejemplos como estos esta llena la historia del mundo. Ahí se los dejo de tarea.

 

- El Jaguar

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Etiquetado en Ensayos

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